La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció este viernes la remoción de Álex Saab del cargo de ministro de Industria. Saab, empresario de origen colombiano, es señalado como presunto testaferro del expresidente Nicolás Maduro y ha estado vinculado a diversas controversias relacionadas con el gobierno venezolano.
Este cambio ministerial se produce en un contexto de creciente presión internacional, especialmente por parte de Estados Unidos, tras una operación militar ocurrida el 3 de enero que culminó con la captura de importantes figuras del régimen, incluyendo a Saab y su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Nueva York para enfrentar procesos judiciales.
Rodríguez expresó su agradecimiento a Saab por su servicio al país, aunque no especificó cuáles serán sus nuevas responsabilidades. Saab fue nombrado ministro de Industria en octubre de 2024, tras ser liberado en 2023 por Estados Unidos como parte de un acuerdo que incluyó la liberación de diez ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela.
Su trayectoria está ligada al gobierno venezolano desde los últimos años de la administración de Hugo Chávez. Durante ese periodo, Saab facilitó relaciones entre la industria petrolera venezolana e Irán, y gestionó una extensa red de importaciones para el régimen de Maduro. Además, estuvo involucrado en la distribución de alimentos a través del programa estatal CLAP, que ha sido objeto de múltiples denuncias por corrupción.
En 2020, Saab fue detenido en Cabo Verde y posteriormente extraditado a Estados Unidos en octubre de 2021, donde enfrenta acusaciones de lavado de dinero vinculado a fondos obtenidos ilícitamente en Venezuela. El gobierno venezolano ha rechazado estas imputaciones, calificando a Saab como un “héroe”.
En paralelo a la destitución de Saab, Delcy Rodríguez anunció la fusión de los ministerios de Industria y Producción Nacional con el de Comercio Nacional, que quedará bajo la dirección del actual ministro de Comercio, el militar Luis Antonio Villegas. También se confirmaron cambios en los ministerios de Comunicación e Información, Transporte y Ecosocialismo, además de una reforma en el sector petrolero que fue anunciada el jueves.
Desde Estados Unidos, la opositora venezolana y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, señaló que las decisiones de Rodríguez responden a directrices de la administración estadounidense. Machado afirmó que Venezuela está en proceso de una transición hacia la democracia y destacó la importancia de liberar a los presos políticos, quienes han sido protagonistas de protestas masivas en 2024 contra supuestos fraudes electorales.
Machado, quien entregó recientemente su medalla del Nobel al expresidente Donald Trump, busca mantener el apoyo del mandatario republicano, quien ha respaldado a Rodríguez como líder interina de Venezuela tras la operación militar. Por otro lado, el director de la CIA, John Ratcliffe, sostuvo una reunión con Rodríguez en Caracas para fortalecer las relaciones bilaterales, según fuentes estadounidenses.
Como reflejo de esta nueva dinámica, un vuelo con 231 venezolanos deportados desde Estados Unidos llegó al aeropuerto que sirve a Caracas, marcando el primer retorno tras la incursión militar estadounidense.
En un contexto más amplio, Trump ha promovido una política exterior que busca reafirmar la influencia estadounidense en América Latina, retomando elementos de la llamada “Doctrina Monroe”. Su estrategia incluye frenar la presencia de potencias como China, Irán y Rusia en la región, así como combatir la inmigración ilegal y el narcotráfico, aspectos que considera prioritarios para la seguridad hemisférica

