El expresidente brasileño Jair Bolsonaro fue trasladado a una prisión en Brasilia para cumplir su condena por intento de golpe de Estado, en un cambio que busca ofrecerle condiciones carcelarias más favorables, según una resolución judicial. Bolsonaro, quien gobernó Brasil entre 2019 y 2022, fue sentenciado en septiembre a 27 años de prisión tras ser hallado culpable de conspirar para mantenerse en el poder de manera autoritaria luego de su derrota en las elecciones frente al actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva.
El traslado se produjo pocos días después de que la defensa del exmandatario solicitara nuevamente la prisión domiciliaria por razones humanitarias, considerando su edad y problemas de salud. Hasta entonces, Bolsonaro permanecía recluido en una habitación dentro de la sede de la Policía Federal en Brasilia desde finales de noviembre.
El juez de la Corte Suprema encargado del caso, Alexandre de Moraes, ordenó que Bolsonaro fuera llevado al centro penitenciario Papuda, ubicado en las afueras de la capital. Según el fallo, el exlíder ultraderechista tendrá acceso a un espacio exclusivo dentro del complejo, con comodidades como cocina, televisión, cama matrimonial y un área externa privada. Además, podrá recibir visitas con mayor frecuencia, tomar sol y realizar ejercicios en cualquier momento, contando con equipamiento como cinta de correr y bicicleta, conforme a recomendaciones médicas.
A pesar de que el magistrado calificó las nuevas condiciones como “más favorables” que las anteriores, uno de los hijos de Bolsonaro expresó su rechazo al traslado, calificándolo de “ambiente carcelario severo” y criticando la decisión judicial en redes sociales.
En las últimas semanas, la familia, abogados y simpatizantes del expresidente han cuestionado las condiciones de su encarcelamiento y han insistido en la necesidad de concederle prisión domiciliaria debido a su estado de salud. Bolsonaro ha enfrentado complicaciones médicas, incluyendo una cirugía de hernia inguinal en diciembre y atención tras una caída en prisión que le provocó un golpe en la cabeza sin lesiones graves.
El juez Moraes ha rechazado en varias ocasiones los pedidos para que Bolsonaro cumpla su condena en casa, argumentando que el expresidente ya gozaba de condiciones excepcionales en la sede policial, como el servicio de entrega de comida exclusivo, que no está disponible para otros presos. En respuesta a la solicitud más reciente, el magistrado autorizó una nueva evaluación médica para determinar el estado del detenido.
Bolsonaro, inhabilitado para postularse a cargos públicos antes de su juicio, ha negado reiteradamente cualquier intento de golpe de Estado y ha denunciado persecución política. Según la legislación vigente, debería cumplir aproximadamente ocho años de prisión antes de acceder a beneficios de reducción de pena. No obstante, una ley aprobada por el Congreso podría disminuir este plazo a poco más de dos años, aunque el presidente Lula da Silva vetó esta normativa recientemente; sin embargo, el Parlamento aún puede anular dicho veto.
El actual mandatario, de 80 años, ha manifestado su intención de buscar un cuarto mandato en las próximas elecciones. Por su parte, el senador Flavio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente, cuenta con el apoyo de su padre desde prisión para continuar con su legado político y podría ser un potencial rival en los comicios

