El gobernador de Beni, Alejandro Unzueta, adoptó una postura firme ante la crisis económica que atraviesa el departamento debido a la falta de transferencia de recursos desde el gobierno central. Frente a esta situación, anunció que, si no se encuentra una solución antes del lunes, el martes 20 de enero iniciará una huelga de hambre en la catedral.
En un mensaje difundido antes de su participación en la asamblea de la Benianidad, Unzueta dejó claro que no apoya las movilizaciones que afectan la actividad productiva, pero destacó que la medida extrema será necesaria si las familias benianas, especialmente del sector salud, no reciben sus salarios pendientes. Actualmente, estos trabajadores acumulan cuatro meses sin percibir sus honorarios.
La Gobernación enfrenta una situación financiera crítica, y la protesta será una respuesta a la falta de atención por parte del gobierno central a las solicitudes planteadas desde hace meses. Esta decisión fue comunicada formalmente mediante una carta dirigida al Comité Cívico, en la que se expresa la urgencia de atender las demandas para evitar la medida de presión

