El presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Rómer Saucedo, informó que se ha solicitado de manera inmediata el expediente judicial que permitió la liberación en Bolivia de Clodoaldo Figueroa Saume, conocido como ‘Tío Vago’, un narcotraficante peruano con órdenes de captura en al menos seis países. Saucedo indicó que en las próximas horas se contará con mayor información para tomar las medidas legales pertinentes, tras conocer el caso a través de reportes públicos recientes.
Aunque evitó emitir juicios anticipados, el titular del TSJ aseguró que se analizarán los documentos correspondientes para adoptar las acciones que correspondan conforme a la ley. En relación con posibles responsabilidades penales vinculadas a otros hechos, como los bloqueos registrados en el país, recordó que la Fiscalía es la entidad encargada de investigar y perseguir cualquier delito.
Según información oficial, Clodoaldo Figueroa fue liberado el martes 6 de enero del penal de Palmasola, tras una orden judicial emitida por el juez Juan José Quiroz que dispuso la cesación de su detención preventiva luego de una audiencia. Personal de seguridad del recinto penitenciario expresó su sorpresa al conocer el amplio historial delictivo del individuo, vinculado al narcotráfico internacional y a grupos subversivos peruanos.
Figueroa había sido recluido en Palmasola tras ser imputado por la Fiscalía como uno de los principales responsables del secuestro del empresario Erick Roberto Baeza Achá, un caso que, según las investigaciones, se originó por ajustes entre mafias del narcotráfico. El empresario permanece desaparecido.
La detención de ‘Tío Vago’ se produjo el 25 de agosto de 2025 en la zona sur de Santa Cruz, donde se ocultaba bajo una identidad falsa. Las autoridades policiales confirmaron que, además de sus vínculos con el narcotráfico, tenía conexiones con la organización subversiva Sendero Luminoso. La Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) estableció que Figueroa formaba parte de una red criminal transnacional dedicada al traslado de cocaína desde la selva peruana hacia la Amazonía boliviana, para luego enviarla a países como Argentina, Brasil, Chile y Paraguay. Su captura fue considerada un golpe significativo contra el narcotráfico en Sudamérica.
En el marco de la investigación por el secuestro de Baeza, además de Figueroa, fueron detenidas otras personas, entre ellas una mujer presuntamente propietaria del vehículo utilizado en el rapto y un joven piloto de aviación. Tres de los implicados, incluido Figueroa, fueron recluidos en Palmasola. El secuestro fue denunciado por el hijastro de la víctima, quien también está siendo investigado por posibles vínculos con los secuestradores. La dueña del vehículo tiene antecedentes por delitos financieros y durante allanamientos se encontró a Figueroa junto a un piloto boliviano.
Informes oficiales revelan que Figueroa fue detenido por primera vez en Bolivia en julio de 2019, cuando fue presentado como un capo del narcotráfico buscado en Perú. En ese momento, operaba en Trinidad, Beni, coordinando un puente aéreo para el transporte de drogas desde Perú hacia Brasil. Para evadir controles utilizaba la identidad falsa de Rafael Cossío Limachi, nombre que habría adoptado desde 2010. La Felcn lo identifica como uno de los principales enlaces en el tráfico de drogas hacia varios países, con el Beni como uno de sus centros operativos.
Tras su liberación, Figueroa fue trasladado a la unidad de Interpol, un procedimiento habitual para verificar si existen causas pendientes o requerimientos internacionales vigentes. Hasta el momento no se ha confirmado si permanece bajo custodia o si fue liberado completamente.
Las autoridades policiales y fiscales anunciaron que emitirán un informe detallado en las próximas horas, mientras el Tribunal Supremo de Justicia continúa con la revisión del expediente que permitió la liberación de uno de los narcotraficantes más buscados de la región

