La reciente eliminación de la subvención a los hidrocarburos mediante el Decreto 5503 ha generado un aumento significativo en el costo del diésel, pasando de 3,72 a 9,80 bolivianos por litro. Esta modificación ha impactado directamente en el sector del transporte pesado, que se ve obligado a incrementar las tarifas de flete para cubrir los nuevos gastos operativos.
En este contexto, el Sindicato de Transporte Pesado de Tarija ha enfrentado dificultades para negociar con las empresas usuarias de sus servicios, entre ellas una importante cementera que se niega a aceptar el aumento propuesto. El secretario general del sindicato explicó que el incremento solicitado, de 5,75 a 7,50 bolivianos por bolsa de cemento, refleja únicamente el ajuste necesario para compensar el alza en el precio del combustible.
A pesar de los intentos de diálogo, la empresa cementera presentó una oferta que el sindicato considera insuficiente y, posteriormente, comunicó la rescisión del contrato con los transportistas, lo que ha provocado la suspensión temporal de sus operaciones. Esta situación pone en riesgo la distribución de cemento en la región, lo que podría derivar en escasez y un aumento en los precios del material de construcción.
El líder sindical hizo un llamado a las autoridades locales y a las instituciones pertinentes para que intervengan y faciliten una solución que beneficie tanto al sector del transporte como a la población en general. Destacó que las consecuencias de este conflicto no solo afectan a los transportistas, sino también a los consumidores y a las obras públicas, debido al impacto en los costos del cemento.
Actualmente, entre 180 y 200 transportistas afiliados a cuatro sindicatos se encargan de transportar entre 10.000 y 15.000 bolsas de cemento diariamente a diversos destinos, por lo que la continuidad del servicio es fundamental para el abastecimiento y desarrollo de proyectos constructivos en la zona

