Tras reportarse detonaciones en Caracas y otras zonas de Venezuela, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció a través de su plataforma Truth Social que su país había llevado a cabo un ataque a gran escala en territorio venezolano. Además, afirmó que el presidente Nicolás Maduro y su esposa fueron capturados y trasladados fuera del país.
Ante estos sucesos, los gobiernos de Colombia y Cuba emitieron declaraciones oficiales. Colombia, país vecino de Venezuela, expresó su profunda preocupación por las explosiones y la inusual actividad aérea registrada recientemente en Venezuela, lo que ha generado una escalada de tensión en la región. El presidente colombiano Gustavo Petro hizo un llamado urgente a la desescalada del conflicto, instando a todas las partes a evitar acciones que puedan intensificar la confrontación y a priorizar el diálogo y los mecanismos diplomáticos para resolver la crisis. Asimismo, Petro informó que su administración ha implementado medidas para proteger a la población civil y mantener la estabilidad en la frontera común.
Por otro lado, el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel condenó enérgicamente el ataque, calificándolo como un acto criminal por parte de Estados Unidos contra Venezuela. Díaz-Canel solicitó una respuesta inmediata de la comunidad internacional y denunció que esta agresión representa un terrorismo de Estado dirigido contra el pueblo venezolano y la región latinoamericana, a la que denominó como una Zona de Paz que está siendo violentamente atacada

