Durante el año 2025, Bolivia registró un total de 29 casos de infanticidio, según cifras oficiales del Ministerio Público. Casi la mitad de las víctimas (44,82%) fallecieron debido a golpes o traumas físicos. Otros motivos de muerte incluyeron asfixia (27,58%), intoxicación por sustancias (17,24%) y, en menor proporción, el uso de armas de fuego, armas blancas y otros métodos, cada uno representando el 3,44% de los casos.
El departamento con mayor incidencia fue Cochabamba, contabilizando nueve víctimas. Le siguieron La Paz y Santa Cruz, con siete casos cada uno. Potosí reportó tres, Oruro dos y Chuquisaca uno. En contraste, Beni, Pando y Tarija no registraron casos durante el periodo mencionado. El análisis temporal indica que agosto fue el mes con mayor número de fallecimientos infantiles, sumando seis víctimas.
En cuanto a la edad de las víctimas, el grupo más vulnerable fueron niños y niñas de entre 0 y 2 años, representando el 44,82% de los casos. Les siguen los menores de 9 a 12 años con un 24,13%, de 6 a 8 años con 17,24% y de 3 a 5 años con 13,79%.
En el 85,18% de los casos, los responsables fueron identificados y actualmente se encuentran bajo detención preventiva o ya cuentan con sentencia judicial. La distribución de los agresores muestra que en el 20,68% de los casos la madre fue la responsable, en el 17,24% el padre, en el 13,79% el padrastro y en un 10,34% ambos progenitores. En el resto de los casos, los perpetradores fueron otros familiares o personas cercanas.
En el departamento de Santa Cruz, los primeros incidentes de infanticidio se reportaron en marzo. El 1 de ese mes, una niña de 2 años fue asesinada por su padrastro, un joven de 19 años. Apenas dos días después, una bebé de un año falleció tras ser víctima de abuso sexual y agresiones físicas en la zona del Plan 3000. La madre y su pareja fueron detenidos como principales sospechosos. La investigación reveló que la mujer intentó justificar las lesiones como un accidente, pero la autopsia confirmó la presencia de severas heridas en el cráneo, hematomas y agresiones sexuales.
Uno de los casos más impactantes ocurrió en octubre, cuando una niña de seis años murió tras ser golpeada brutalmente por su tía. La agresión fue planeada como una represalia por un conflicto familiar previo, lo que conmocionó a la comunidad local.
Estos datos reflejan la gravedad y diversidad de las circunstancias que rodean los casos de infanticidio en Bolivia durante el último año, subrayando la necesidad de fortalecer las medidas de protección y prevención para la infancia en el país

