En Bolivia, el cerdo se ha consolidado como el protagonista indiscutible de las celebraciones de Año Nuevo, ocupando un lugar central en las mesas familiares y sociales. Platos como lechón, pernil, costillas o fricasé son recurrentes, simbolizando prosperidad, abundancia y buenos deseos para el año que inicia.
A diferencia de la víspera de Navidad, la noche del 31 de diciembre se caracteriza por la convivencia con amigos y la realización de rituales tradicionales, como caminar con maletas para atraer viajes, subir escaleras para alcanzar el éxito, comer las doce uvas y esparcir lentejas o trigo para atraer la buena suerte. En medio de estas costumbres, la carne de cerdo se mantiene como el elemento central de la celebración.
Esta práctica tiene raíces históricas que se remontan a la época colonial, cuando el cerdo se popularizó por su facilidad de crianza y su significado simbólico ligado a la abundancia. Además de su valor cultural, la elección del cerdo responde también a factores económicos. A pesar del aumento en los precios durante los últimos años, esta carne continúa siendo una opción más accesible en comparación con otras proteínas.
Un ejemplo de esta realidad es el gasto que implica adquirir carne de cerdo para una reunión familiar numerosa, que puede superar los 700 bolivianos, reflejando el compromiso de mantener viva la tradición. Además, junto con el consumo del cerdo, se mantienen otras costumbres como el uso de cotillón, la ingesta de uvas y la práctica de guardar dinero para atraer prosperidad económica.
En el ámbito culinario, se observa una tendencia que combina tradición y modernidad: la cocción del cerdo en caja china. Esta técnica ofrece una preparación práctica y un resultado que destaca por una piel crocante y una carne jugosa, ganando popularidad en las celebraciones actuales.
El incremento en el precio del cerdo es notable, pasando de un rango de 15 a 18 bolivianos por kilo antes de la pandemia, a alcanzar hasta 65 bolivianos en la actualidad. Este aumento ha llevado a que muchas familias opten por el cerdo como una alternativa más económica y saludable frente a la carne de res.
En los mercados, la demanda de carne de cerdo se mantiene sólida a pesar de los costos elevados. Entre las opciones preferidas están los combos para horno, que incluyen costillas de lomo y chorizo ahumado, ideales para grupos de entre 10 y 13 personas, así como los combos parrilleros que ofrecen una variedad de cortes para quienes organizan reuniones numerosas.
Finalmente, para quienes buscan cerrar la celebración con una nota tradicional, el fricasé al amanecer sigue siendo una elección popular, reconocido por su capacidad para revitalizar y poner fin a la fiesta de Año Nuevo con sabor y tradición

