El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, celebró la Nochebuena en la hacienda familiar El Picacho, ubicada en Tarija, acompañado de su padre, el expresidente Jaime Paz Zamora, y sus cuatro hermanos. La reunión familiar se desarrolló en un ambiente íntimo, aunque el mandatario decidió compartir un mensaje navideño a través de sus redes sociales.
En su publicación, Paz Pereira transmitió un mensaje reflexivo y esperanzador, destacando la fortaleza del país ante las dificultades. La fe se convierte en refugio y la esperanza en un camino, expresó, acompañado de una fotografía suya frente a una imagen religiosa, probablemente en la capilla de la residencia familiar. El presidente resaltó que Bolivia ha superado pruebas complejas en el pasado y siempre ha logrado recuperarse. Finalizó su mensaje deseando que estas fiestas recuerden a la población que no está sola y que existe un vínculo superior que une y sostiene a todos, concluyendo con un llamado a la fe y a la esperanza para el futuro del país.
Por su parte, Jaime Paz Zamora destacó que la celebración de este año tuvo un significado especial, ya que por primera vez uno de sus hijos asiste a la festividad como presidente de Bolivia. La cena familiar contó también con la presencia de las esposas de sus hijos y de los nietos, quienes se encontraban en la residencia situada en la naciente del río Guadalquivir. El expresidente subrayó la importancia de esta reunión, señalando que El Picacho ahora es hogar de dos presidentes y que la bendición del Niño Jesús adquiere un nuevo significado para la familia.
Además, Paz Zamora señaló que la Navidad de este año se vive en un ambiente de esperanza, un sentimiento que, según sus palabras, se ha consolidado como mayoritario en el país. Manifestó su deseo de que las cosas mejoren y que Bolivia pueda avanzar hacia un nuevo futuro, destacando que nunca antes había percibido un predominio tan claro de esperanza entre la población para estas fechas.
Durante la celebración, el presidente Paz Pereira compartió momentos con su padre y sus hermanos Jaime, Martín, Santiago y Néstor, junto a otros familiares, en un encuentro marcado por la unión y la fe

