En un reciente incidente, miembros de la subcentral campesina de San Agustín interceptaron a un grupo de presuntos ladrones de ganado, logrando detener a siete personas sorprendidas en flagrancia. Durante la acción, se procedió a quemar una camioneta utilizada por los delincuentes, mientras que dos camiones empleados para transportar el ganado sustraído fueron asegurados y entregados a las autoridades policiales.
El dirigente campesino de la Central de Cercado, Rolando Romero, confirmó que la comunidad decidió aplicar la justicia indígena de manera unánime, respaldando así las medidas tomadas contra los implicados. Este operativo se llevó a cabo luego de que los sospechosos fueran encontrados en plena actividad delictiva, intentando movilizar el ganado robado de las propiedades rurales.
Romero destacó que este tipo de hechos no son nuevos en la región, ya que en años anteriores se han registrado múltiples casos de abigeato que afectan a las familias campesinas. A pesar de las denuncias constantes y la intervención policial, los responsables a menudo recuperan su libertad en poco tiempo, lo que dificulta la protección del sector.
Además del robo de ganado, se ha observado un incremento en los hurtos de enseres domésticos en las viviendas de los trabajadores rurales, lo que agrava la situación de inseguridad en las comunidades. Los delincuentes incluso portaban armas blancas y de fuego, lo que genera preocupación entre los campesinos que ven cómo sus medios de vida se ven amenazados.
El dirigente señaló que el valor de una cabeza de ganado oscila entre 8.000 y 9.000 bolivianos, cifra que refleja el aumento en el precio de la carne, la cual ronda los 100 bolivianos por kilo. Las pérdidas económicas para las familias afectadas son significativas, especialmente considerando el esfuerzo que implica la crianza de estos animales.
En esta ocasión, el robo afectó a dos familias, aunque en los últimos años la problemática ha impactado a prácticamente todas las comunidades rurales de la zona. La persistencia de estos delitos y la falta de respuestas efectivas por parte de las autoridades han llevado a los campesinos a recurrir a mecanismos de justicia comunitaria para proteger sus bienes y garantizar la seguridad en el área

