La Federación de Empresarios Privados de Tarija (FEPT), la ONG Prometa y diversas organizaciones locales han expresado su preocupación ante la falta de utilización efectiva de los recursos recaudados para la conservación de las fuentes de agua que abastecen a la ciudad y al Valle Central, protegidas por la Reserva Biológica de la Cordillera de Sama. En una carta abierta dirigida al Consejo de Administración de la Cooperativa de Agua y Alcantarillado Sanitario de Tarija (Cosaalt), estas entidades exigen claridad sobre el manejo y destino de los fondos que, desde septiembre de 2022, son aportados voluntariamente por los usuarios de la cooperativa.
Desde esa fecha, los más de 46 mil usuarios de Cosaalt suman un boliviano extra en cada factura de agua, destinado a un fondo específico para la conservación de bosques, fuentes hídricas y zonas de recarga asociadas a la Reserva de Sama. Sin embargo, según denuncian las organizaciones firmantes, este fondo permanece inmovilizado y no ha sido utilizado para fortalecer la gestión ni el cuerpo de guardaparques de la reserva, situación que consideran incomprensible dado el contexto actual de crisis financiera que afecta a esta área protegida.
Actualmente, la Reserva Biológica de la Cordillera de Sama cuenta apenas con seis guardaparques para custodiar sus 108.500 hectáreas, enfrentando además la falta de vehículos, combustible y un presupuesto que cubre solo una cuarta parte de sus necesidades operativas básicas. Frente a esta realidad, resulta preocupante que Cosaalt no haya aprobado aún un reglamento que permita la administración transparente y eficiente de los recursos recaudados, tal como lo exigen las instituciones firmantes.
En contraste, otros actores como la Plataforma privada Apoya Sama —integrada por empresas locales— y el Fondo Municipal de Agua de Tarija y Cercado ya realizan aportes significativos y demuestran que la gestión clara, transparente y supervisada de recursos puede generar resultados tangibles en la protección del medio ambiente. No obstante, se reconoce que estos esfuerzos aún son insuficientes frente a los desafíos que enfrenta la reserva, por lo que el fondo administrado por Cosaalt debería constituir un apoyo fundamental y activo.
La carta abierta enfatiza que la seguridad hídrica de la región está directamente vinculada a la inversión en la conservación de los bosques y las fuentes de agua que sostienen el sistema. Por ello, se solicita a la cooperativa que informe detalladamente sobre los montos recaudados desde el inicio del aporte voluntario y las razones por las cuales no se han materializado las acciones comprometidas. Además, se exige la aprobación inmediata del reglamento de funcionamiento que establezca claramente el destino de los recursos, asegurando la financiación del programa de protección de la Reserva de Sama.
Las organizaciones también demandan un compromiso firme con la transparencia, incluyendo la rendición pública de cuentas sobre la administración y uso de los fondos. El objetivo es garantizar que las contribuciones de los usuarios se traduzcan en medidas concretas para preservar las fuentes de agua que son vitales para la región.
Finalmente, el pronunciamiento advierte sobre el riesgo creciente que implica la falta de protección efectiva para la Reserva de Sama y sus recursos hídricos, subrayando que la responsabilidad de cuidar el agua recae en la comunidad local. Este llamado busca fomentar un diálogo constructivo con Cosaalt, no como una confrontación, sino como una exigencia de responsabilidad y respeto hacia los aportes realizados por miles de usuarios comprometidos con la conservación ambiental y la seguridad hídrica de su territorio

