Carlos Erwin Arias Égüez, oriundo de Portachuelo, una localidad al norte de Santa Cruz, creció en un entorno donde el fútbol y las motocicletas son parte esencial del ocio juvenil. Su infancia y adolescencia transcurrieron rodeado del cariño de su familia, disfrutando del juego y la pasión por las motos, aunque pronto su talento futbolístico lo llevó a dar un salto significativo en su carrera.

A la edad de 17 años, Arias debutó en la primera división con el club Blooming, marcando el inicio de una trayectoria que lo catapultó a convertirse en una figura destacada dentro de la selección nacional. Conocido popularmente como ‘Pollo’ Arias, su historia está marcada por un espíritu de superación notable, habiendo enfrentado situaciones límite, como superar una grave infección por Covid-19 que dañó el 85% de sus pulmones y sobrevivir a una explosión de gas en el negocio familiar.

Sus primeros pasos en el fútbol los dio en el equipo Deportivo Obrero de Portachuelo, donde inicialmente no se desempeñaba como arquero. Fue a los 13 años cuando, por necesidad, fue colocado en esa posición y decidió quedarse allí, descubriendo que era su mejor oportunidad para continuar jugando. Aunque le atraía la idea de jugar como delantero, su rol como arquero terminó siendo decisivo para su carrera.

Su debut en la máxima categoría se produjo en 1997, en un partido entre Blooming y Guabirá que terminó empatado. En ese momento, bajo la dirección del técnico Wálter Cata Roque, Arias comenzó a consolidarse en el equipo, compartiendo vestuario con figuras destacadas que formaron parte de una época dorada para Blooming, incluyendo jugadores como ‘Tucho’ Antelo y Limberg Gutiérrez.

Aunque inicialmente era hincha de Oriente Petrolero, su compromiso profesional lo llevó a dejar de lado las preferencias personales. En cuanto a los clásicos, considera que la pasión en Santa Cruz es incomparable, aunque reconoce que el nivel futbolístico más alto se mantiene en La Paz, donde equipos como The Strongest y Bolívar han tenido mayor continuidad en competencias internacionales.

Su carrera también lo llevó a jugar en el extranjero, incluyendo una etapa en Israel con el Maccabi Netanya, donde fue reconocido como el mejor arquero de la temporada. Este logro le abrió las puertas para jugar en España, ampliando su experiencia internacional.

En relación con su paso por la selección nacional, Arias destaca la importancia de este logro y recuerda con especial emoción la histórica goleada 6-1 contra Argentina en 2009, un resultado que sorprendió incluso a los propios jugadores. Sobre las aspiraciones para el Mundial 2026, mantiene un optimismo cauteloso, subrayando la necesidad de superar etapas previas y no confiarse.

Tras su retiro del fútbol profesional, Arias encontró en el motociclismo otra pasión, actividad que practicaba desde joven en su pueblo. Además, emprendió un negocio familiar relacionado con la venta de pollo, un proyecto que ha desarrollado durante varios años y que refleja su capacidad para reinventarse.

Su vida no ha estado exenta de dificultades. En un accidente doméstico, sufrió quemaduras tras una explosión de gas mientras intentaba cerrar una garrafa. También enfrentó una grave enfermedad durante la pandemia, cuando estuvo internado y con dificultades respiratorias. A pesar de estos retos, Arias ha demostrado una fortaleza admirable para superar adversidades y continuar adelante con determinación

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