Diversas experiencias evidencian que las mujeres están a la vanguardia en la creación de soluciones tecnológicas que abordan los retos relacionados con el agua y el saneamiento, al tiempo que fortalecen la resiliencia de las comunidades frente al cambio climático. Estas iniciativas también impulsan una agenda que busca una gestión hídrica más inclusiva, reconociendo y potenciando el papel de las mujeres en la planificación, la toma de decisiones y la ejecución de estrategias sostenibles. Por ello, resulta imprescindible garantizar espacios efectivos y reales para su participación en la gobernanza del agua.
De acuerdo con datos de Water For People, las desigualdades de género continúan condicionando el acceso al agua. A nivel global, 2.100 millones de personas carecen de agua potable, mientras que 4.500 millones no cuentan con servicios adecuados de saneamiento. Esta carga recae mayormente en mujeres y niñas, quienes pueden dedicar hasta seis horas diarias a la recolección de agua. En el sector, la brecha persiste: solo el 18% del personal en empresas de agua son mujeres, y apenas el 23% ocupa puestos técnicos o de toma de decisiones. En ciertas regiones, la representación femenina en cargos de liderazgo en empresas públicas de agua y comités comunitarios oscila entre el 25% y el 35%.
Recientemente, en Cochabamba se llevó a cabo el encuentro denominado “Yakuwarmis: Mujeres que InFluyen”, organizado por Water For People, SED, World Vision, Unicef y ABIS Cochabamba, con la participación de autoridades gubernamentales. Este espacio tuvo como propósito visibilizar, fortalecer y promover el liderazgo femenino en la gestión del agua, saneamiento e higiene.
Durante el evento, los asistentes trabajaron en mesas temáticas que destacaron la necesidad de fortalecer las capacidades técnicas, organizativas y de liderazgo de las mujeres mediante formación especializada, redes de apoyo y creación de oportunidades laborales que les permitan acceder a cargos estratégicos en empresas públicas y comités de agua a nivel comunitario.
Entre las propuestas surgió la implementación de sistemas de monitoreo hidrosocial y la creación de alianzas interinstitucionales para optimizar la toma de decisiones. Asimismo, se planteó desarrollar diagnósticos e indicadores con enfoque de género para reducir las brechas existentes. Se enfatizó la importancia de institucionalizar la participación femenina mediante marcos normativos inclusivos, promoviendo la paridad y asegurando espacios formales de decisión en todos los niveles.
Otra conclusión relevante fue la necesidad de diseñar y difundir una nueva Ley del Agua que incorpore un enfoque de género e inclusión intergeneracional. Se reconoció el papel fundamental de las mujeres en la protección y sostenibilidad del recurso hídrico, promoviendo la educación ambiental, la conservación de fuentes, la formación técnica y la colaboración con instituciones académicas. Integrar la perspectiva de género en la gestión integral del agua se considera esencial para avanzar hacia modelos más eficientes, resilientes y socialmente justos.
En el ámbito tecnológico, se destacó que mujeres de diversas comunidades lideran innovaciones que mejoran el acceso al agua y saneamiento, al mismo tiempo que fortalecen la capacidad de adaptación al cambio climático. Ejemplos como la recuperación de humedales y la recarga de acuíferos demuestran que estas soluciones contribuyen a reducir la vulnerabilidad climática y aseguran la disponibilidad hídrica en zonas críticas.
Las participantes subrayaron la importancia de tecnologías sostenibles, como biodigestores, sistemas eficientes y saneamientos de bajo costo, que permiten a las comunidades enfrentar sequías e inundaciones con mayor preparación. Además, se resaltó que la infraestructura diseñada con enfoque de género —incluyendo baños accesibles, rampas y sistemas de captación de lluvia— garantiza servicios más seguros y equitativos para mujeres, niñas y grupos vulnerables.
La educación comunitaria y la difusión de buenas prácticas lideradas por mujeres fueron identificadas como factores clave para fortalecer la resiliencia y asegurar la sostenibilidad de estas tecnologías. De cara al futuro, se planteó ampliar la inversión en soluciones inclusivas, replicar estas experiencias en escuelas, centros de salud y comunidades urbanas y rurales, así como promover la formación de mujeres en las cadenas de infraestructura, con el fin de avanzar hacia sistemas de agua y saneamiento más equitativos, resilientes y sostenibles.
La viceministra de Recursos Hídricos, Riego, Agua Potable y Saneamiento Básico, Viviana Mariscal Montaño, resaltó que los resultados de las mesas de trabajo serán fundamentales para mejorar la planificación de políticas públicas orientadas a la gobernanza del agua. Indicó que, aunque la cobertura de agua potable en áreas urbanas alcanza el 95%, en zonas rurales apenas llega al 70%. En cuanto al saneamiento básico, el promedio nacional es del 63%, pero en áreas rurales se sitúa por debajo del 50%, constituyendo uno de los principales desafíos para los próximos años en un contexto de recursos limitados.
Finalmente, enfatizó la importancia de avanzar en la inclusión femenina desde las unidades educativas y en la formulación de políticas con perspectiva de género como elementos esenciales para transformar la gestión del recurso hídrico

