El racismo, un problema persistente en diversos sectores sociales, reapareció en el fútbol boliviano durante el reciente clásico cruceño. Marc Enoumba, defensor camerunés de Blooming, denunció haber sido objeto nuevamente de insultos racistas por parte de seguidores de Oriente Petrolero en el partido disputado en el estadio de Real Santa Cruz.
El jugador expresó su preocupación por el impacto negativo que estos actos generan en la imagen del fútbol y de los aficionados bolivianos. Según Enoumba, desde el momento en que ingresó al campo de juego, fue blanco de expresiones ofensivas que, además de estar prohibidas, deberían ser sancionadas con mayor rigor. Hizo un llamado a que se tomen medidas prontas para proteger a todos los futbolistas que puedan enfrentar este tipo de discriminación.
A pesar de las agresiones verbales, el defensor manifestó que no permite que estas afecten su estado de ánimo ni su desempeño. Enoumba resaltó su orgullo por su identidad y raíces, señalando que los insultos le sirven como motivación para continuar adelante. Su atención ahora está puesta en el próximo compromiso frente a Universitario de Vinto.
En cuanto a las declaraciones del director de desarrollo arbitral de la Federación Boliviana de Fútbol, quien indicó que los árbitros no contaron con evidencia suficiente para actuar ante las supuestas ofensas, el jugador mostró su desacuerdo. Afirmó que los gritos racistas fueron audibles desde las gradas durante todo el encuentro, incluso provocando la suspensión momentánea del partido y una advertencia a través del sistema de sonido del estadio. Enoumba aseguró que es difícil que alguien presente en el estadio no haya escuchado las expresiones discriminatorias dirigidas hacia él.
Este incidente vuelve a poner en evidencia la urgencia de implementar sanciones efectivas y estrategias concretas para erradicar el racismo en el deporte nacional, con el fin de garantizar un ambiente respetuoso y seguro para todos los jugadores

