El ministro de Relaciones Exteriores, Fernando Aramayo, destacó la importancia de fortalecer una alianza estratégica entre Bolivia, Paraguay y Uruguay, subrayando que esta colaboración debe concretarse en el corto plazo. Según explicó, la integración entre estos países pequeños es fundamental para aprovechar sus ventajas geopolíticas y geográficas, generando sinergias que beneficien a la región y permitan plantear una agenda conjunta que impulse el desarrollo mutuo. Además, mencionó la necesidad de revertir la migración de empresas hacia Paraguay, promoviendo su retorno mediante un trabajo conjunto.
Aramayo enfatizó que la diplomacia boliviana debe adoptar un enfoque más estratégico, combinando la presencia política con una activa labor comercial. Para ello, propuso que los representantes en el exterior sean evaluados mediante indicadores de desempeño, de modo que su labor se considere una inversión que genere resultados concretos, como la apertura de nuevos mercados, la firma de acuerdos comerciales y el fortalecimiento de la integración regional. Este nuevo perfil diplomático, señaló, contribuirá a atraer inversiones y a diversificar la economía nacional.
En cuanto a la modernización del cuerpo diplomático, el ministro señaló que el presidente Rodrigo Paz ha instruido a trabajar con base en resultados tangibles, aprovechando al máximo las herramientas digitales y tecnológicas para optimizar la gestión. Destacó que los viajes internacionales deben estar justificados por objetivos claros y concretos, evitando desplazamientos innecesarios que no generen beneficios reales. No obstante, reconoció la importancia de la presencia física en eventos clave para consolidar alianzas y fortalecer la confianza entre países.
Respecto a la relación con Estados Unidos, Aramayo mencionó que esta se encuentra en un proceso de renovación, y reiteró el interés del gobierno en el retorno de la Agencia Antidrogas (DEA) y otros mecanismos internacionales que contribuyan a fortalecer la seguridad ciudadana y estatal. Subrayó que la lucha contra el crimen organizado es un desafío que requiere cooperación multilateral, dada la extensa frontera con Brasil y la complejidad regional, involucrando a diversos países sudamericanos.
Sobre los vínculos con Venezuela, Cuba, Irán y Nicaragua, el canciller señaló que, aunque las relaciones se mantienen, existen diferencias significativas en valores y principios que limitan el nivel de acercamiento. Destacó que la política exterior boliviana está alineada con la visión y los valores que el presidente Paz ha asumido como mandato del pueblo boliviano.
En relación con Chile, Aramayo abogó por la paciencia y el respeto hacia el proceso electoral que se desarrolla en ese país. Indicó que, una vez definido el nuevo gobierno, Bolivia buscará restablecer el diálogo político y diplomático para impulsar acciones binacionales, especialmente en materia minera y energética. Resaltó la importancia de la colaboración regional en la gestión de recursos hídricos y minerales críticos, vinculados a la transición energética, aspecto que demandará una cooperación estrecha entre Bolivia y sus vecinos

