El emblemático estadio de La Bombonera fue escenario de una contundente victoria de Boca Juniors sobre su histórico rival, River Plate, con un marcador final de 2-0. Este triunfo, que coincidió con la jornada de clausura del Torneo Clausura, no solo aseguró la clasificación del equipo xeneize a la Copa Libertadores de 2026, sino también su pase a los octavos de final del actual certamen.
Los momentos decisivos del encuentro llegaron en los instantes finales del primer tiempo y al inicio del segundo. El joven talento Exequiel Zeballos rompió el empate en el minuto 45, y apenas dos minutos después de la reanudación, en el 47, el delantero uruguayo Miguel Ángel Merentiel sentenció el resultado. Esta victoria fue especialmente significativa para Boca, ya que puso fin a una racha de dos derrotas consecutivas en casa frente a su adversario de toda la vida y amplió en cinco partidos la diferencia en el historial de enfrentamientos. Además, este resultado marca el regreso de Boca Juniors a la fase principal de la Copa Libertadores después de una ausencia de dos años.
Para River Plate, sin embargo, la derrota profundiza un período complicado, poniendo en riesgo su propia clasificación para la Copa Libertadores de 2026. Bajo la dirección de Marcelo Gallardo, el equipo de Núñez sigue sin conseguir títulos desde su retorno al club, cerrando un año que ha sido particularmente adverso, acumulando seis derrotas en sus últimos siete partidos disputados.
El superclásico también tuvo un significado especial para Claudio Úbeda, quien dirigió a Boca por primera vez en este tipo de encuentro tras el fallecimiento de Miguel Ángel Russo. Para Marcelo Gallardo, en contraste, representó un nuevo revés en una temporada llena de desafíos.
Desde el pitido inicial, Boca Juniors impuso su dominio en el mediocampo, con el campeón del mundo Leandro Paredes orquestando el juego. El tridente ofensivo compuesto por Exequiel Zeballos, quien fue la figura destacada del partido, Miguel Ángel Merentiel y Milton Giménez, generó constantes amenazas. River, por su parte, encontró en Maximiliano Salas a su principal arma ofensiva, aunque con escaso acompañamiento de jugadores como Kevin Castaño y Sebastián Driussi.
Un incidente en el minuto 30 obligó a Marcelo Gallardo a realizar un cambio temprano debido a una lesión de Maximiliano Meza, siendo Matías Galarza Fonda quien tomó su lugar. Cuando parecía que el primer tiempo concluiría sin goles, una jugada clave en el último minuto vio a Milton Giménez ganar un balón aéreo ante Paulo Díaz, dejando a Zeballos en posición inmejorable para rematar en dos tiempos y superar a Franco Armani, estableciendo el 1-0.
Con la ventaja en el marcador, Boca inició el segundo tiempo con gran intensidad. En el minuto 47, una desbordada de Zeballos por la banda, superando a Lautaro Rivero, culminó en un centro rasante que Miguel Ángel Merentiel capitalizó para firmar el 2-0. A partir de ese momento, River empujó con más ímpetu que claridad táctica, realizando varias sustituciones en busca de una reacción. Tuvieron dos oportunidades para acortar distancias: un cabezazo de Matías Galarza Fonda que se desvió por poco y un remate de Maximiliano Salas que también pasó cerca de la portería.
Boca, por su parte, optó por una estrategia de contragolpe. El goleador Edinson Cavani, con 50 días de inactividad, no fue necesario en esta ocasión, pero el encuentro permitió a Ander Herrera cumplir su anhelo de jugar un superclásico, ingresando al campo en el minuto 74 en sustitución del chileno Carlos Palacios. Previamente, en el minuto 57, Milton Giménez no logró conectar un centro de Lautaro Blanco que pudo haber significado el tercer gol. En el minuto 66, el árbitro inicialmente señaló un penalti por una infracción de Franco Armani sobre Giménez, pero la decisión fue revertida tras la intervención del VAR.
Tras este importante triunfo, Boca Juniors ahora se enfocará en asegurar el primer lugar del Grupo A cuando reciba a Tigre en la última fecha de la fase de grupos. River Plate, en cambio, enfrentará una visita de alta presión a Vélez Sarsfield, con la necesidad imperiosa de sumar puntos para no comprometer su clasificación a los octavos de final y con sus aspiraciones para la Copa Libertadores 2026 dependiendo de otros resultados

