La inminente investidura presidencial de Rodrigo Paz Pereira este sábado ha encendido una profunda expectación en Tarija, su departamento natal. Diversos estamentos, desde líderes gubernamentales hasta representantes del sector productivo y colectivos ciudadanos, vislumbran en esta nueva administración la oportunidad de catalizar iniciativas de desarrollo que han permanecido estancadas por largo tiempo. Entre las aspiraciones más prominentes se encuentran la finalización de vital infraestructura vial que conecte la región del Chaco con Tarija, la construcción de una moderna Planta de Tratamiento de Aguas Residuales, la implementación de un Pacto Fiscal integral y el establecimiento de un renovado marco para el diálogo con grupos comunitarios.
Durante las últimas dos décadas, a pesar de un periodo de significativa prosperidad económica impulsada por los recursos hidrocarburíferos, Tarija frecuentemente se encontró al margen de los grandes proyectos de desarrollo nacional. Su posición política, a menudo en oposición al partido gobernante de entonces, contribuyó a su marginalización de la agenda central del Estado, si bien las regalías por hidrocarburos sí sostuvieron las administraciones subnacionales. Un breve lapso de esperanza resurgió durante un gobierno transitorio, solo para ser truncado por el inicio de la pandemia de COVID-19, que impactó severamente los planes de inversión pública. Promesas posteriores para abordar las demandas históricas del departamento enfrentaron considerables obstáculos debido a la profunda inestabilidad económica y política que caracterizó el siguiente periodo presidencial.
La ascendencia de Rodrigo Paz, cuya extensa carrera política ha estado profundamente arraigada en Tarija —sirviendo como legislador, concejal municipal, alcalde y senador antes de alcanzar el más alto cargo— ha reavivado un poderoso sentido de optimismo. Existe una creencia generalizada de que, por primera vez en un largo periodo, un líder originario de Tarija estará en una posición única para materializar los proyectos fundamentales que han sido aspiraciones de la región durante décadas.
El alcalde de Tarija transmitió tanto su confianza como un grado de aprehensión respecto a las promesas hechas por el entrante jefe de Estado. Subrayó que temas críticos como el Pacto Fiscal, incluyendo el modelo propuesto de distribución de recursos 50/50, la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales, el enlace carretero al Chaco y la segunda circunvalación de la ciudad, siguen siendo prioridades máximas. El líder municipal confirmó su asistencia a la investidura presidencial e indicó planes para buscar una reunión temprana con el nuevo mandatario a fin de delinear la implementación práctica de los acuerdos previamente establecidos. Destacó el compromiso del presidente electo de firmar un decreto significativo al día siguiente de su toma de posesión, lo que genera expectativa por una sesión de coordinación con asociaciones municipales para dar forma a su contenido. Además, la administración local busca claridad sobre la reasignación de fondos de coparticipación y la autoridad para que los gobiernos locales auditen sus contribuciones frente a las asignaciones recibidas, una práctica previamente restringida.
Aunque el gobernador de Tarija reconoció no haber recibido una invitación formal a la ceremonia presidencial, restó importancia al hecho, optando en cambio por concentrarse en los formidables desafíos que enfrenta la nueva administración. Articuló que, tras dos décadas bajo un modelo económico y social específico, la nación ahora lidia con una economía severamente debilitada, habiendo perdido miles de millones de dólares que podrían haber alterado fundamentalmente la trayectoria de Bolivia. El gobernador enfatizó que el país está iniciando una fase política distinta, donde la calidad del equipo técnico que acompañe al presidente será primordial. Expresó aprobación por los pronunciamientos iniciales del presidente electo, particularmente el objetivo declarado de restaurar la institucionalidad republicana y trascender el marco ideológico del Estado Plurinacional.
El presidente del Comité Cívico de Tarija hizo referencia al documento Compromiso con Tarija, refrendado por Rodrigo Paz durante su campaña, el cual encapsula las principales demandas del departamento y sus provincias. Para la región del Chaco, los proyectos de infraestructura críticos incluyen la doble vía Yacuiba–Villa Montes, el tramo Isiri–La Central y el túnel del Aguaragüe, todos considerados esenciales para integrar las zonas del sur con la red nacional más amplia. Dentro de la capital departamental, las necesidades inmediatas abarcan la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales, la tan esperada conclusión del Hospital Oncológico —una instalación que ha permanecido inconclusa por más de una década— y la provisión de puestos

