El Viceministerio de Defensa del Usuario y Consumidor ha intensificado sus acciones de control en establecimientos comerciales de Tarija, respondiendo a las reiteradas quejas del sector de la construcción por el encarecimiento de los materiales. Durante estas inspecciones, se han identificado inconsistencias notables en la justificación de los precios.
Las verificaciones se concentraron principalmente en tiendas y distribuidoras ubicadas en la calle Froilán Tejerina, tras recibir múltiples denuncias tanto de compradores como de empresarios del rubro de la construcción. La normativa exige que los comerciantes demuestren con facturas cualquier aumento en los precios de sus productos. Por ejemplo, un margen razonable entre el costo de adquisición y el precio de venta es aceptable. Sin embargo, los controles revelaron diferencias significativas, con incrementos de hasta 15 o 20 bolivianos por unidad que carecían de respaldo documental.
De los cuatro establecimientos fiscalizados, únicamente uno pudo presentar la documentación necesaria para sustentar los precios de sus productos. A los demás comerciantes se les concedió un plazo de 48 horas para regularizar su situación y entregar la información requerida. En caso de incumplimiento, se coordinarán acciones con la Dirección de Ingresos del Municipio para aplicar las sanciones correspondientes, que podrían incluir clausuras.
Se reconoce que algunos productos han experimentado un alza, pero se enfatiza que los proveedores deben justificar la magnitud y la razón de estos incrementos. Asimismo, se espera que la reciente depreciación del dólar se vea reflejada en una disminución de los precios al consumidor. Entre los materiales que han registrado los mayores aumentos sin la debida justificación se encuentran el fierro, el cemento, el yeso, el concreto y diversos pegamentos.
Desde la Sociedad de Ingenieros de Bolivia, filial Tarija, se ha alertado sobre un significativo incremento tanto en los materiales de construcción de origen nacional como en los importados, a lo que se suma el encarecimiento de la mano de obra. Este desequilibrio en los costos ha tenido un impacto perjudicial en numerosos proyectos de construcción, llevando a la paralización de obras y a la rescisión de contratos. Existe la expectativa de que futuras regulaciones gubernamentales permitan una actualización de precios que contemple tanto materiales importados como locales, ofreciendo un respiro a los proyectos en curso.
El sector de la construcción en la región ha reportado que el elevado costo de los insumos ha provocado la paralización de aproximadamente el 80% de las obras en ejecución en el departamento. Actualmente, solo un 20% de las actividades de construcción se mantienen operativas, mientras que el resto se encuentra inactivo

