El atacante Juan Godoy se encuentra en una situación disciplinaria delicada, acumulando cuatro tarjetas amarillas y situándose a una sola amonestación de una suspensión automática para el próximo encuentro del torneo. Es el único integrante del plantel en esta particular posición. Su cuarta tarjeta fue recibida durante el compromiso como visitante ante Aurora en Cochabamba. En el reciente enfrentamiento contra Guabirá en Montero, disputó sesenta minutos, mostrando precaución para evitar una nueva amonestación. Este delantero es una pieza fundamental en el esquema ofensivo, destacándose como uno de los máximos artilleros del equipo con un total de doce anotaciones: nueve en el campeonato principal y tres en la Copa Bolivia.
Tras la reciente derrota en Montero, el conjunto reanudó sus actividades de entrenamiento el lunes, concentrándose en las instalaciones de la Academia Tahuichi Aguilera en Santa Cruz. La delegación permanecerá en Santa Cruz antes de desplazarse este miércoles hacia Entre Ríos, donde el jueves se medirá con San Antonio en el estadio Carlos Villegas, en un compromiso correspondiente a la vigesimosegunda jornada. El director técnico, Joaquín Monasterio, cuenta con la totalidad de los jugadores convocados para esta serie de encuentros.
El equipo ha experimentado dos derrotas consecutivas en el actual torneo, una racha negativa sin precedentes en su desempeño reciente. Esta secuencia de resultados adversos le ha costado la cima de la tabla, ubicándose ahora en la segunda posición con 43 puntos tras veinte partidos disputados. Actualmente, se encuentra a seis unidades del líder, Always Ready, que acumula 49 puntos en veintiún encuentros. En la persecución, Bolívar ostenta 40 puntos y Blooming 37, ambos con el mismo número de partidos jugados.
La institución atraviesa un período de turbulencia a nivel directivo, cuyas repercusiones se extienden al primer equipo. Los integrantes del plantel han manifestado públicamente un sentimiento de desamparo por parte de la cúpula directiva, sintiéndose en solitario frente a los desafíos de la competición.
Paralelamente, el Tribunal de Ética de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) ha aceptado una denuncia formal presentada por el Comité Ejecutivo del club contra su presidente, Daniel Terrazas. La acusación se centra en presuntas infracciones al Código de Ética, incluyendo el incumplimiento de deberes generales y el principio de lealtad. La querella solicita la suspensión provisional del directivo por un período de sesenta días. El Tribunal ha establecido un plazo de diez días para que Terrazas presente su descargo ante las imputaciones. Adicionalmente, se han requerido al club informes detallados sobre la gestión económica desde el 31 de mayo, fecha en que Terrazas asumió la presidencia tras las elecciones. De igual forma, se ha solicitado a la FBF que proporcione un registro de los fondos entregados a la entidad durante el mandato del actual presidente

