El reciente proceso electoral ha reconfigurado significativamente el panorama político nacional, evidenciando un notable avance del Partido Demócrata Cristiano (PDC), encabezado por Rodrigo Paz, en territorios que históricamente se consideraban fortalezas inexpugnables del Movimiento Al Socialismo (MAS) y de Evo Morales. Incluso en la región del trópico cochabambino, el PDC logró captar un caudal de votos considerable, posicionándose por debajo de Andrónico Rodríguez, quien dominó únicamente en los municipios de esa área geográfica.

Esta transformación se manifiesta de manera contundente en diversos municipios clave. Los resultados en San Julián (Santa Cruz), Llallagua (Potosí), Orinoca (Oruro), así como Villa Tunari, Lauca Ñ y Shinaota (Cochabamba), ofrecen pruebas fehacientes de este cambio. En estas localidades, si bien el voto nulo, activamente impulsado por el expresidente Morales, alcanzó proporciones extraordinarias, también se observó una transferencia de voto válido que benefició a Paz y, en menor medida, a la Alianza Popular (AP) de Andrónico Rodríguez, relegando al MAS a cifras marginales.

Dentro del propio espectro político, se ha reconocido el impacto del candidato vicepresidencial del PDC, Edman Lara. Su discurso centrado en la lucha contra la corrupción se percibió como un factor decisivo en la atracción de votantes, incluyendo a aquellos tradicionalmente afines al evismo. De igual forma, se ha interpretado que estos resultados no solo reflejan una adhesión directa a la propuesta de Paz, sino también una manifestación de descontento generalizado y la búsqueda de una renovación estructural en la política del país.

Un ejemplo paradigmático de este giro electoral es Orinoca, en Oruro, la localidad natal de Morales. Allí, el PDC obtuvo una victoria aplastante con el 61,8% de los votos válidos, mientras que AP alcanzó el 24% y el MAS apenas el 5%. Aún más revelador fue el 82,9% de votos nulos, un claro indicio del boicot promovido.

En Lauca Ñ, considerada un centro neurálgico del evismo, el cómputo parcial indicó que Andrónico Rodríguez lideraba con un 43,48%, seguido por Paz con el 30,43%. El MAS, en contraste, obtuvo un escaso 3,48%. El voto nulo en esta zona alcanzó un 77%, lo que subraya la resistencia al proceso electoral en un área donde el expresidente se encuentra, enfrentando una orden de aprehensión por acusaciones de abuso a menores y trata de personas. Sobre la situación judicial en el país, Rodrigo Paz ha enfatizado la necesidad de un nuevo orden basado en la equidad y la transparencia judicial. Ha sostenido que quienes cometan faltas en el sistema judicial deben responder por ellas, sin importar su identidad, y ha subrayado que una justicia comprometida por la corrupción debilita la democracia, haciendo imperativo su fortalecimiento.

La fractura de bastiones en el Chapare también es notoria. En Villa Tunari, Andrónico Rodríguez se impuso con un 49%, con el PDC en segundo lugar con 20% y el MAS con un 2,95%. El voto nulo fue abrumador, llegando al 86,6%, lo que refleja la polarización de la campaña evista. Una tendencia similar se observó en Shinaota, donde los votos nulos ascendieron al 75%, AP lideró con 49%, y el PDC se consolidó como la segunda fuerza con 31,5%, dejando al MAS con un ínfimo 2,8%.

El PDC también logró victorias de gran valor simbólico. En Llallagua (Potosí), localidad con una rica historia de luchas mineras y tradicionalmente reacia a las fuerzas conservadoras, el PDC sorprendió al obtener el 50% de los votos válidos, con el MAS relegado a 3,4%. Más resonante aún fue el triunfo en San Julián (Santa Cruz), un antiguo reducto campesino del masismo, donde el PDC, con el 100% de las actas procesadas, alcanzó el 59% de los votos, superando a AP (12,3%) y Libre (11%).

A pesar de la alta incidencia del voto nulo en algunas regiones, diversos análisis sugieren que el evismo ha perdido el control exclusivo del voto en el Chapare y en las zonas campesinas que antes constituían su principal base de apoyo. Rodrigo Paz y la fuerza política que lo respalda, a pesar de las críticas a su liderazgo, han sabido capitalizar la crisis interna del MAS y el palpable rechazo hacia la figura de Morales.

Un caso particularmente significativo es El Alto, la tercera ciudad más poblada del país. Hacia el final del cómputo oficial, la fórmula Rodrigo Paz y Edman Lara se aproximaba al 60% de los votos, un nivel de respaldo comparable al que obtuvo el partido azul en 2020. En esta urbe, el voto nulo promovido por Evo Morales solo alcanzó el 16%, mientras que el MAS obtuvo un 2,5%. Otras fuerzas políticas como Doria Medina y Tuto Quiroga consiguieron el 12% y el 10,8% respectivamente, con Andrónico Rodríguez obteniendo el 7,4% de los sufragios

administrator

Related Articles

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Recibe noticias en WhatsApp