La región se encuentra bajo la influencia de un fenómeno meteorológico caracterizado por ráfagas de viento de una intensidad inusual, que han superado significativamente las proyecciones iniciales. Boris Fernández, director de la cartera de Medio Ambiente, ha precisado que, si bien se anticipaban brisas leves, las velocidades actuales alcanzan entre 50 y 60 kilómetros por hora, un valor muy superior al promedio habitual de 20 km/h.
Esta situación, según las proyecciones, se intensificará durante la tarde. Ante este escenario, las autoridades han emitido una serie de recomendaciones a la ciudadanía, instándoles a extremar las precauciones. Se advierte sobre el riesgo de desprendimiento de elementos como árboles, tinglados, estructuras publicitarias de gran formato o tejas de las edificaciones, por lo que se aconseja asegurar objetos y evitar zonas de peligro.
Un aspecto adicional que genera preocupación es el impacto directo de estas condiciones en la calidad del aire. El titular de Medio Ambiente ha explicado que la fuerza de las ráfagas arrastra consigo material particulado, lo que provoca un incremento en los niveles de contaminación atmosférica y, consecuentemente, una disminución en la calidad del aire respirable en la zona urbana.
En vista de lo anterior, se reitera el llamado a la población para que se mantenga informada a través de los canales oficiales y evite la exposición innecesaria al exterior. La prudencia es clave para minimizar riesgos durante este episodio de vientos anómalos

